Anders Petersen: Citas, personajes y fábulas modernas

Anders Petersen Marlene, Café Lehmitz, Hamburgo, 1967-70

Anders Petersen Marlene, Café Lehmitz, Hamburgo, 1967-70 © Anders Petersen, cortesía Galerie VU’, París.

“Nunca he tomado una foto y he desaparecido. Siempre pido las direcciones, les envío las fotos, las veo con ellos y las discutimos Tienes que ser cercano, y estar cerca, y quedarte ahí, mostrar quién eres. En el fondo es muy simple, volver siempre a lo básico”.

Conviene señalar que ante cualquier extrañeza sobre el famoso trabajo de Anders Petersen, Café Lehmitz no fue en absoluto un mero proyecto fotográfico, ni siquiera una aventura juvenil o el resultado del lado decadente de una sociedad consternada tras el desastre psicológico que causó el III Reich. Al menos, no sólo significó todo esto. Para Petersen supuso el fin de una etapa y para la fotografía una nueva forma de entenderla. Así se desprende de sus propias citas y declaraciones, nostalgias constructivas que hilvanan tres años de convivencia con los parroquianos más célebres del número 17 de la calle Reeperbahn.

“Era la una de la mañana y estaba esperando a mi amiga Gertrude en el Café Lehmitz de Hamburgo. Estaba hasta los topes y sonaba una música fantástica en la gramola. Era 1967. Un tipo se acercó y me preguntó por mi cámara, que estaba encima de la mesa. Era una Nikon F. Le dije que era una buena cámara. Él me contestó ‘yo tengo una mejor’. La suya era una Kodak Retina 1C. Levantamos nuestras cervezas y brindamos por nuestras cámaras. Luego fuimos a bailar con algunas chicas bonitas. De repente, me di cuenta de que al otro lado del café un grupo de gente se estaba pasando mi cámara de los unos a los otros y estaban sacándose fotos. Fue allí y les dije ‘Hacedme una foto, que ésa es mi cámara.’ Ok, dijeron, y después me la devolvieron. Hice algunas fotos por mi cuenta, y así fue como empecé a fotografiar en el café Lehmitz.”

Anders Petersen, Lilly and Rose

Anders Petersen, Rose y Lilly, Café Lehmitz, Hamburgo, 1967-70 © Anders Petersen, cortesía Galerie VU’, París.

 

Desde entonces, las imágenes tomadas en este refugio de existencia se prestaron como reclamo ante la necesidad de la cercanía, un espacio vital donde el afecto se convierte en amor y el odio en camaradería.

“Lilly era la favorita de todos, una mujer muy carismática, muchos hombres estaban enamorados de ella y ella lo sabía. El hombre de la izquierda lo llamaban Rose, por un tatuaje que tenía en el pecho. Iba bien vestido porque venía del trabajo, un restaurante que estaba a 10 minutos. Cada noche venía al Café Lehmitz para ver a sus amigos, pero sobre todo para ver a Lilly. Rose era un tío serio, y solo tenía ojos para ella. Cuando hice esta foto, ella estaba enfadada conmigo porque le había hecho muchas fotos. Me dijo.”¿No te puedes comportar normal, tomarte una cerveza y ser como el resto? ¿Tienes que hacer fotos todo el rato? Por favor, finito, ¡ahora!” ¿Ves ese tío pequeño detrás suya? Ése es Scar. Era un famoso traga cuchillos. Hablaba mucho sobre ello y se metía en muchas peleas, pero era un buen hombre.”

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Anders Petersen, Lilly y Rose, Café Lehmitz, Hamburgo, 1967-70 © Anders Petersen, cortesía Galerie VU’, París.

Cuando el autor fotografía se vuelve un testigo más, no recorre los instantes a través de una mirada protagonista, deja hablar al retratado, desde una proximidad cómplice que permite acortar las distancias entre un tú y yo para generar una mirada envolvente en el nosotros. Anders Petersen, pese a no ser partícipe, encuentra en sus composiciones un hondo diálogo donde se anida la genialidad de transformar lo excéntrico en sosegada plenitud, lo anecdótico en contemplación, lo vulgar en mito.

Cuando yo tomo fotografías hago muchas, no pienso, trabajo con mi estómago. Luego cojo las hojas de contactos y vuelvo una y otra vez sobre ellas ¿Cuál es buena? ¿Cuál no? ¿Qué busco? ¿Qué es juego limpio? ¿Qué es honesto, ético, moral? Desde ahí escojo las fotos intentando no olvidarme de mí mismo. Busco transmitir mis sentimientos, todo gira en torno a las emociones y no al intelecto. No sé cómo definirlo. Humanidad podría ser la palabra, pero suena demasiado romántico…”.

Escucha la entrevista a Anders Petersen realizada en Radio Fotómata:

http://www.ivoox.com/fotomata-programa-91-entrevista-a-anders-petersen_md_280143_wp_1.mp3″

Fuentes:

Cafè Lehmitz, Schirmer/Mosel, 2013

‘El fotógrafo que prefiere la conversación al disparo’, Diario Público, 2010

Por Carmela González-Alorda


CHRISTER STRÖMHOLM | ANDERS PETERSEN
 Del 16 de abril al 30 de julio de 2015

Fundació Foto Colectania

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